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Es, más bien, un continuum desbrozado (¿quizá deberíamos decir destramado?), una apuesta por la «energía visual pura»; por los elementos visuales básicos que componen todo lo que vemos y que «constituyen la fuerza visual esquelética, crucial para el significado y muy poderosa en lo relativo a la respuesta».
Sin embargo, esta energía visual pura, aunque fácil de aislar en el ámbito de la teoría, nos es revelada en un contexto determinado y en un espacio concreto. Desde este punto de vista podemos ver todos los trabajos de David del Bosque (ahora tramados, ahora destramados; ahora barrocos, ahora minimales) en perspectiva axonométrica: más cercanos o más lejanos, pero todos con idéntica contundencia.
Juan Gil Segovia
Fuente: https://www.galeriajaviersilva.com/
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